El debate presidencial del 10 de septiembre de 2024 entre Kamala Harris y Donald Trump celebrado en el Centro Nacional de la Constitución en Filadelfia, se caracterizó por un claro contraste entre ambos candidatos. Harris respondió de manera contundente a Trump. En cambio, Trump recurrió a afirmaciones que fueron cuestionadas por la misma candidata, especialmente sobre inmigración.
En economía, Harris propuso ayudas fiscales para pequeñas empresas y familias, junto con un crédito para compradores de vivienda por primera vez. Presentó un plan económico detallado en contraste con la falta de claridad de Trump, quien defendió sus recortes de impuestos pero no presentó propuestas concretas, limitándose a mencionar que tenía “conceptos de un plan”.
En cuanto al cambio climático y la energía, Harris subrayó la necesidad de diversificar las fuentes energéticas y reducir la dependencia del petróleo extranjero. Explicó su evolución respecto al fracking, defendiendo la transición energética. Trump, por su parte, criticó las políticas actuales y afirmó que la industria energética había sido “destruida”, sin ofrecer una propuesta clara.
En salud, Harris defendió la Ley de Cuidado de Salud Asequible y criticó a Trump por no tener un plan alternativo. Trump calificó al Obamacare de “pésima”, pero nuevamente evitó proponer una solución concreta. Sobre inmigración, Harris abogó por una reforma integral y criticó las políticas de separación familiar de Trump. Trump repitió afirmaciones sobre inmigrantes.
El aborto fue otro tema destacado. Harris defendió el derecho al aborto, criticando la revocación de Roe vs. Wade y prometiendo proteger los derechos reproductivos. Trump evitó comprometerse con una postura clara sobre una prohibición nacional y esquivó hablar sobre restricciones a nivel federal.
Respecto a la pandemia, Harris criticó el manejo de Trump, mientras que este defendió su respuesta sin entrar en detalles específicos. En relaciones internacionales, Harris fue firme en su apoyo a Ucrania, mientras que Trump esquivó preguntas clave sobre el conflicto y desvió la conversación hacia otros temas, como los préstamos estudiantiles.
A pesar de su desempeño efectivo, Harris enfrenta una batalla cuesta arriba. Aunque ha hecho todo bien hasta ahora, desde recaudar más de medio billón de dólares hasta movilizar a la base demócrata; la carrera presidencial sigue siendo muy competitiva. Los estados clave como Pensilvania, Michigan, y Wisconsin, entre otros, se inclinan más hacia el conservadurismo, lo que podría complicar su victoria. Además, aunque ha mejorado la percepción económica en el país, muchos votantes aún confían más en Trump para manejar asuntos como la economía y la inmigración.