La Era de la Broligarquía: La Redefinición del Poder Global: Por Gonzalo Manrique
La participación de distintos empresarios en las élites políticas a nivel global ha dado vida a un nuevo término: los broligarchs. Este término, que combina “bro” y “oligarca”, describe a los multimillonarios tecnológicos y financieros que han logrado acumular una influencia política sin precedentes, rediseñando las reglas del juego en la democracia.
Elon Musk es el ejemplo perfecto. No solo es el hombre más rico del mundo, sino también un actor político clave. Durante recientes camapañas, Musk donó $260 millones y ahora juega un papel importante en negociaciones internacionales, reuniéndose con líderes como Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky. Además, su apoyo a figuras clave como Howard Lutnick para el Tesoro.
Pero Musk no está solo. Peter Thiel, cofundador de PayPal, y otros millonarios como Marc Andreessen han invertido grandes sumas de dinero para asegurar su influencia en la política. Lo que los diferencia de otros ricos poderosos es que controlan tecnologías que afectan cada aspecto de nuestras vidas: redes sociales, inteligencia artificial y plataformas de pago. Estas herramientas no solo generan dinero, sino que les dan acceso directo a nuestras decisiones, nuestras conversaciones y, en muchos casos, nuestras opiniones.
En un momento en que la gente está cada vez más frustrada con los partidos tradicionales, los broligarchs se presentan como los “héroes” que pueden arreglar el sistema. Pero, en realidad, están utilizando esa insatisfacción para crear un modelo que los beneficia a ellos.

Este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos. Los broligarchs están exportando su influencia a otros países, mezclando su dinero y tecnología con políticas autoritarias. Al igual que los oligarcas rusos de hace décadas, están utilizando sus recursos para cambiar las reglas a su favor. La diferencia es que ahora lo hacen a través de productos y plataformas que se han vuelto indispensables en nuestra vida diaria.
El ascenso de los broligarchs plantea una pregunta seria: ¿Qué pasa cuando los multimillonarios no solo influyen en la política, sino que también crean las reglas? Si continúan acumulando poder sin límites, las instituciones democráticas podrían debilitarse aún más, dejando a la mayoría de las personas con menos voz y menos opciones.
Este momento es crucial. Es hora de que los ciudadanos y los líderes piensen en cómo proteger las democracias frente a este tipo de concentración de poder. No se trata solo de riqueza; se trata de cómo los valores fundamentales de la democracia pueden sobrevivir en un mundo donde una élite lo controla casi todo. ¿Estamos listos para enfrentarlos?