Según la ley estadounidense “Presidential Récords Act”, que es una ley que data desde 1978, obliga a los presidentes y vicepresidentes de Estados Unidos a que todos los registros presidenciales, ya sea correos electrónicos, cartas y otros documentos de trabajo, deben ser entregados a los archivos nacionales al final de un mandato; para que estos sean catalogados como clasificados o no, los archivos de los presidentes o vicepresidentes tienen que pasar a las manos de los archivos nacionales, por ley.
Si comparamos el hallazgo de los documentos clasificados de Biden con los de Hillary o Nixon, la clave está en el número, tipo y ubicación de los archivos. Al Presidente Biden, el hallazgo de documentos involucra la época en la que Biden era vicepresidente de Estados Unidos (2009-2017, administración de Barack Obama).
Y recientemente sus asesores legales descubrieron al menos una docena de documentos clasificados en las oficinas del centro Biden en Washington, antes de las elecciones intermedias el 2 de noviembre, entregando el material un día después al Archivo Nacional. También se encuentra un segundo lote en la casa del presidente en Delaware. Los documentos no fueron objeto de ninguna solicitud o requerimiento previo y se han mostrado cooperativos y según reportes de la prensa incluyen información sobre Ucrania, Irán y Reino Unido.
El descubrimiento y hallazgos de archivos clasificados dentro de la residencia de Biden implica la puesta en duda de la transparencia de su administración así como su “credibilidad” ya que presume de altos estándares éticos.
Ahora lo importante será saber ¿Por qué la administración esperó más de dos meses para reconocer el descubrimiento? y ¿Qué contienen exactamente? El 7 de febrero es el “State of the Union”, el día del informe del Presidente. Con una cámara de representantes de mayoría republicana, seguro será un buen momento para descarrilar el tema.
¡Nos leemos en la próxima!